El reloj perfecto para mí
Quiero que se entienda algo.
No quiero que este blog sea una reflexión profunda de cada cosa que me pasa.
Quiero que sea un registro.
De lo que me va sucediendo.
Y de lo que voy pensando acerca de lo que me pasa.
Por eso esta entrada es para un reloj que me acaba de regalar mi esposa.
Llevo más de un año obsesionado, un poco, con los relojes.
Empecé con uno digital.
Después me pasé a uno mecánico.
Y ahorita estoy enamorado de un Casio AE1000 que me regaló mi esposa por el Día de San Valentín y mi cumpleaños juntos.
Quiero ver las cosas que uso como herramientas.
Herramientas que me resuelvan problemas.
Que me demanden poco.
Que no me quiten tiempo.
Los relojes digitales necesitan cargarse cada 7 u 8 días. A veces cada 10.
Qué flojera.
Tienen muchas funciones que no uso.
Y encima tengo que estar pensando en cargarlos.
Eso es un martirio.
Después me compré un reloj mecánico.
Muy bonito.
Imitación de un Hamilton chino, de buena calidad.
Acero inoxidable. Cristal de zafiro.
Pero al final sirve para dos cosas: dar la hora y verse bien.
Y en este punto de mi vida busco herramientas que me solucionen problemas.
El Casio AE1000 tiene tres funciones que me encantan:
dar la hora, temporizador y alarma.
No necesito más.
Y la batería dura 10 años.
Costó entre 450 y 500 pesos mexicanos.
¿Qué más puedo pedir de algo que me exige poco mantenimiento y me ofrece tanto por tan poco?
Creo que deberíamos buscar cosas que nos solucionen problemas.
No que nos den más dolores de cabeza.
El digital ya no lo uso.
El mecánico quizá me lo pondré de vez en cuando.
Pero este Casio es una chulada.
Y lo amo.